He decidido concentrar en este artículo algunas ideas para fomentar la empatía, la solidaridad y la compasión a tus hijos, pero en realidad, me refiero a cualquier personita pequeña sobre la que tengas oportunidad de ejercer influencia.
Es un lugar de poder, porque nos miran con sus pequeños ojos y toman nota mental de todo: somos su ejemplo y modelo a imitar, porque están en proceso de aprendizaje de ser humano.
No infravalores esta posición y úsala para construir seres humanos válidos, con confianza en sí mismos, con un nivel mínimo de miedo, respetuosos consigo mismos y con los que les rodean y ansiosos de crear un mundo mejor.
Recuérdales lo afortunados que son, no como reprimenda, sino como motivo de alegría. Puedes ayudarles a practicar la gratitud con cada gesto, alegrándote porque la casa esté calentita, o porque la comida te haya salido bien y tengáis algo delicioso que poner en el plato. Por la posibilidad de tener libros con los que aprender, o a través de los cuales entrar en mundos de fantasía.
Háblales de otros niños en el mundo y de su situación. Tu hijo, contentísimo de tener tanta suerte, te preguntará cómo puede ayudar. Dale opciones, no dejes que sienta que el mundo no tiene remedio y que no podéis hacer nada por ayudar a los demás. Por pequeño que sea el gesto, todas las personas podemos contribuir a un mundo mejor y es importante que ellos sean conscientes de que está en su poder.
¿Le das paga a tus hijos? Enséñales a administrarla, a gastar en lo que les gusta, a ahorrar otra parte y a guardar también una cantidad para ayudar. Compartir la alegría, que se llama. Aunque sean dos céntimos, el gesto de apartar una pequeña cantidad para ayudar a los demás construirá su autoestima y le hará consciente de que siempre puede poner de su parte.
Aprender a cultivar la empatía en tus hijos les hará menos egoístas, más abiertos a pensar en los demás y un poco menos en sí mismos.
Aprovecha las campañas solidarias que observes a tu alrededor para involucrarle si está interesado y explicarle sobre la realidad de esas otras personas.
Promueve el hábito de la salud y cómo hace posible que podamos desarrollarnos como personas. Enséñale a sentir compasión para con los niños enfermos y a compartir con ellos sus juegos, sus ánimos y sus alegrías, porque ellos necesitan de toda la fuerza, apoyo y optimismo que podamos proporcionarles.
A este respecto, os recomiendo acudir a la página en Facebook de JuegaTerapia.org, que realiza una labor de amor maravillosa para los niños enfermos de cáncer y con la que todos podemos colaborar con nuestros videojuegos.
Tú eres el mejor modelo de compasión y empatía con los demás. Enseña a tu hijo como sonreír a las personas les hace cambiar su estado de ánimo, cómo pueden decir algo bonito y agradable a quienes le rodean y mejorar su día. La amabilidad es un gesto que tranquiliza el alma de quien la realiza y de quién la recibe. ¡Nos hace más felices!
Canaliza la creatividad de tus hijos y enséñales a compartir sus beneficios. ¿Le gusta pintar a tu hijo? Créale un blog con pinturas cuyos beneficios comparta con alguna asociación u ONG. La sensación de ser parte de una comunidad en la que cuidamos los unos de los otros es maravillosa.
¿Cómo enseñas a tu hijo a ser más solidario?










